Hemos acabado el ejercicio económico 2011 y estamos ya inmersos en el 2012, un ejercicio que se prevé que esté lleno una vez más de dificultades para cualquier empresa o pyme que hasta ahora haya podido subsistir.
Es el momento del cierre contable y la realidad es que muchas empresas ya sean grandes o pymes se encuentran indagando en sus balances buscando alguna oportunidad que pueda maquillar sus resultados de final de ejercicio.
Ha sido un año más en el que la crisis se ha escampado más allá de las previsiones más optimistas, y las oportunidades de negocio que en tiempos atrás existían, ahora ya no existen, surgiendo el problema cuando se quiere transmitir una imagen muy distinta a la real.
Quien no recuerda como tan solo hace unos años, cuando la mayoría de las empresas indistintamente de su actividad principal, para mejorar la rentabilidad de su negocio, o bien contaban en su cartera de inversión con activos inmobiliarios o bien mantenían paralelamente otros negocios inmobiliarios, pero hoy en día, no existe esa posibilidad y esa contribución que se realizaba de manera ‘extraordinaria’ ha llegado a su fin con la venta de estos activos o de estas líneas de negocio.
No obstante y en cierto modo, hemos de interpretar como lectura positiva, que esta crisis está sirviendo, o bien debería servir, para aquellas empresas que se dedicaban a realizar estas prácticas y que han podido subsistir, hayan podido dar un giro positivo hacia su negocio habitual, el cual en muchos de los casos se había descuidado, no dotándose de las inversiones que quizás hubieran sido necesarias para lograr una mayor productividad y con ello una mayor rentabilidad.
El dinero fácil ha llegado a su fin, y es que esas altas rentabilidades que proporcionaban las inversiones inmobiliarias han pasado a la historia. Aquella burbuja que flotaba alegremente y sin control estallo.
Posiblemente pueda existir alguna positividad en este cambio de circunstancias. Realicemos algún análisis positivo de lo acontecido, como por ejemplo que la actividad principal de nuestro negocio es la base, y por lo tanto es la que necesitamos potenciar invirtiendo en aquellos recursos que nos generen valor añadido (I+D) e intentando abrir si fuera necesario nuevos nichos o oportunidades de negocio,
Hemos de ser capaces de “cosechar” de nuevo esa cultura empresarial que al parecer se ha perdido, con ello no tendremos que indagar en nuestro balance para buscar una oportunidad de maquillar cifras que reflejen resultados distorsionados que no corresponden con la realidad, evitando de cierta manera que nuestra empresa sea mucho más vulnerable económicamente.
Qué lejos quedan aquellos maravillosos años!!!
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